lunes, 15 de noviembre de 2010
medicina
he buscando la cura. le he buscado por todo el mundo... pero no hay, no hay nada que pueda ayudarme. le hablé a un hermano, le dije "oye vato... (sentí mis tripas encogerse) hay quien pueda ayudarme?" y el me miró a los ojos, nuestros ojos se encontraron, sus ojos sobre los mios, los mios sobre los suyos, como cosa del super mercado que registra el código de barras de la mierda que ahi venden. "no, no hay nadie quien pueda ayudarte, hijo pero del pito", "con que sí, eh?" rasqué mi barbilla mientras él se desmaquillaba. salí, tratando de hacer una escena. caminé por el circo, pensando duro. no había quien me ayudará, era sólo un tipo como cualquiera. en la noche de invierno, con vapor saliendo por mi boca, apunto de darme por vencido. "no!" grité en frente de unos elefantes, "no hay quien me venza" y acomodé mi cabello. caminé seguro de mí mismo sin dirección hasta que encontré a una vieja bruja en un callejón preparando quien sabe que mierda en un barril. "oiga, qué hace?!" grité como una niña cuando la vi tirar un gato en el fuego. "ahhh" grité! "ahhh, no puede ser" estaba en mis rodillas, llorando como una mujer. "ahhh... no puede ser" la bruja me vio unos segundos, "pero que mamante hijo de puta" y agarró su varita magica, la agitó tres veces y gritó "medicina!" y en mi boca apareció un porrito prendido y fume y la bruja y yo nos volvimos buenos amigos
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